Quién hay detrás de Cars and Roses
Soy Maxime, tengo 37 años y vivo en Marbella desde hace tres. Soy francés, cocinero de profesión —junto con mi mujer dirigimos dos empresas de catering en la Costa del Sol, Campo Marbella y Sauge Marbella— y fotógrafo por pasión. No como hobby de fin de semana: como algo que llevo haciendo desde siempre y que define cómo veo el mundo.
Todas las fotografías de este sitio son mías. Sin excepción.
Cómo empezó todo
Mi primer amor fotográfico fueron los coches. Rallyes, circuitos, eventos privados, concentraciones… Aprendí a leer la luz persiguiendo máquinas en movimiento, a anticipar el momento antes de que ocurra, a disparar con la certeza de que no habrá una segunda oportunidad. Esa escuela no tiene equivalente.
Después llegaron los viajes. Islandia, Svalbard, Cuba, Estados Unidos, y muchos más. Y con los viajes, los paisajes. No abandoné los coches —siguen siendo el centro de mi trabajo— pero amplié el campo de visión. Hoy Cars and Roses mezcla ambas obsesiones: velocidad y naturaleza, máquina y horizonte, adrenalina y silencio.
El proceso, sin atajos
Trabajo con Canon y DJI. Proceso cada imagen en Adobe Lightroom con criterios de laboratorio: no hay filtros artificiales, no hay retoques que traicionen la realidad. La postproducción sirve para revelar lo que ya estaba en la toma.
La impresión la confío íntegramente a Whitewall, el laboratorio de referencia en Europa. Lienzo con tintas Epson Ultrachrome® RS Resin, aluminio Dibond con UV de 7 colores, plexiglás con papel Fuji Crystal. Más de 100 años de durabilidad garantizada. Cuando alguien compra una obra de Cars and Roses, no compra una decoración: compra algo que va a durar.
Edición limitada, en serio
Cada fotografía se produce en tirada numerada y limitada. Cuando se agota, no se reprime. Cada pieza llega con certificado de autenticidad numerado y firmado, vinculado al número de edición del reverso. La trazabilidad es total porque el valor de un coleccionable depende de ella.
Cuando no estoy en la cocina
Estoy en algún aeropuerto con el maletín de cámaras, en un circuito esperando la luz del atardecer, o probablemente escuchando música demasiado alta. Si tienes dudas sobre una obra, un formato o quieres algo especial, escríbeme directamente. Respondo siempre.